miércoles, 7 de octubre de 2009

Y la vida sigue...

Han pasado ya casi 15 días desde que Toño Lazcano fue cobardemente herido en la cabeza por unos delincuentes, y casi 8 días en los que su organismo, cansado de luchar, no resistió más.

De igual forma, casi 15 días también en los que Toño Amador, que en ese momento era el conductor en turno, fue también vil y cobardemente agredido y privado de su vida en el mismo hecho.

Y sin embargo, a pesar del tiempo, la vida sigue, las personas empiezan a tomar poco a poco sus rutinas, y empiezan a sobreponerse, o más bien, a olvidar los hechos.

Circunstancias "fortuitas" o no, lo pasado ocurrió y no podemos hacer nada por retroceder el tiempo y que regresen, mas sin embargo, si podemos tratar de que los cuerpos de emergencia se encuentren mejor preparados, equipados y capacitados.

Y estos tres puntos eran los ejes principales por los que se preocupaba Toño, la preparación, capacitación y equipamiento del personal; un reto difícil que por azares del destino se topó con obstáculos debido a las circunstancias propias de la economía mundial, y también por la apatía tanto de mandos superiores a él, como del mismo personal a quien se le hacía la invitación a participar y terminaban asistiendo más forzosamente que por convicción propia.

A Toño lo conocí en un momento en el que todo parecía una locura, ya que en poco tiempo se realizaría un evento importante en la Ciudad de Cuernavaca, la Feria Cuernavaca 2001, y aún no se tenía ni el lugar ni la infraestructura adecuada para la realización de la misma.

En ese entonces, al igual que el Jefe Barona, Jorge Casanova y varios elementos más, nos abocamos al problema principal que estaba bajo mi responsabilidad en la Feria, la Coordinación de la seguridad y la logística de la misma.

Llegaron a la reunión y vi, más allá de unas caras tímidas o reacias a la incertidumbre del momento, unos compañeros con gran entusiasmo y ganas de trabajar en equipo para sacar adelante el proyecto, fue un momento en el que la magia y la química estuvieron de nuestro lado, ya que de ahí en adelante, se inició una amistad y compañerismo que perduró hasta su muerte y con los demás, continúa hasta la fecha.

De él aprendí el gusto por las urgencias médicas, por tratar de arrebatarle de las garras a la muerte a un ser, que de forma justa o injusta se encuentre luchando por su vida, las ganas de capacitarme para ser mejor día a día, de tratar de vivir el hoy antes que el mañana y tomando del ayer lo mejor para aplicarlo y lo peor como experiencia para no repetir.

Conocí a su familia, y llegué a estimarlo y quererlo como un hermano, al grado de que, al igual que los hermanos, teníamos diferencias y disgustos, pero en el fondo, siempre nos buscábamos y nos preocupábamos mutuamente por el otro.

Toño, estés donde estés, gracias por estos años de amistad, compañerismo, hermandad y entrega total, gracias por enseñarme las bases de esta profesión que adoro, gracias por compartir lo bueno y lo malo, gracias por dejarme convivir contigo y tu familia.

A Lety, Emmanuel, Toñito, Miguel, sus hermanas, Doña Aurora, y demás familiares, mi más sentido pésame, y el deseo de que pronto encuentren la resignación ante tan doloroso acontecimiento.

Y como recuerdo, un último 69 a la presente Comandante Fénix, Descansa en Paz.